viernes, 7 de enero de 2011

El contraste entre el empleo en Alemania y España

Las razones de dos récords diametralmente opuestos

MADRID 5 Ene. (PÚBLICO.ES)

Los datos de desempleo español empiezan a reflejar cierto grado de esperanza, pero son absolutamente desoladores si se comparan con las cifras que está ofreciendo estos días Alemania. Ante la misma crisis internacional (con sus especificidades nacionales, por supuesto) el resultado es totalmente diferente: Alemania ha conseguido récord de empleo y España ha marcado también su récord, pero de paro. ¿Por qué? ¿Cuáles son las grandes diferencias entre ambos?

"Aquí hemos sabido apretarnos el cinturón cuando era necesario, cosa que no ha ocurrido con otros países", aseguró ayer a Público uno de los expertos de la Oficina Federal de Estadística. La austeridad fue el rasgo definitorio de las políticas económicas de Angela Merkel, que incluso se empeñó en aprobar el año pasado el mayor plan de ahorro concebido en tiempos de paz (que contempla grandes recortes sociales), a pesar del balance positivo que empezaba a mostrar su economía. "Ellos vienen ejecutando reformas estructurales en pensiones, mercado laboral, energía, sistema educativo y fiscalidad desde 2003. Ahora están cuajando y su economía es mucho más competitiva y eficiente que la nuestra", asegura Juan de Lucio, director del Servicio de Estudios de las Cámaras de Comercio. A su juicio, las diferencias tienen también dos ejes fundamentales: su endeudamiento ha tenido uno de los menores crecimientos de los países desarrollados (justo lo contrario que España) y ellos no tienen una burbuja inmobiliaria ni sus consecuencias, como sí ha tenido España.

Alemania se está beneficiando ahora, además, del fuerte repunte de las exportaciones, que se desplomaron en 2009, y está disfrutando de un aumento del consumo y la demanda internos.

Pero, sobre todo, la gran diferencia entre España y Alemania es la regulación laboral del país germano: la figura del Kurzarbeit, que ha permitido que en las épocas de baja actividad no se despidiera a los trabajadores sino que se les redujera la jornada. Es una figura que beneficia a todos, aseguran desde el Servicio de Estudios de una entidad financiera: el trabajador no pierde su empleo, la empresa reduce sus costes porque paga menos a los empleados y se ahorra los gastos del despido, y el Estado sólo tiene que abonar una parte pequeña del sueldo, muy inferior a lo que tendría que gastar si pagara todo el subsidio.

Con esta figura, el Gobierno alemán ha conseguido salvar muchos puestos de trabajo, pero los expertos recuerdan que esta opción que parece casi milagrosa sólo es válida cuando el ajuste es transitorio. En Alemania, la crisis produjo una caída transitoria de la demanda y la aplicación del Kurzarbeit permitía superar el trance (algo parecido a lo que han hecho en España muchas empresas con ERE temporales). Sin embargo, en España no se produjo una caída transitoria de la actividad. Había que purgar la explosión de la burbuja inmobiliaria, de forma que al menos la mitad de los trabajadores del sector de la construcción perdieran su empleo. Ahora que esos puestos se han perdido, la salida aseguran los expertos es intentar recolocar a todo ese personal en otros ámbitos y, al tiempo, implantar medidas similares al Kurzabeit en las empresas que sufran descensos transitorios de la producción. La legislación laboral actual lo permite, aseguran los expertos.

Mientras en España todavía hacen falta ese tipo de soluciones, fábricas como las de Mercedes en Alemania están a tope de producción por la ingente demanda que les llega de los países emergentes. He ahí la gran diferencia. Por eso, la mayoría de los expertos señalan que la tendencia del mercado laboral seguirá siendo alcista. Aunque el jefe de la Oficina de Empleo, Frank-Jürgen Weise, también asegura que será muy complicado que se mantengan los actuales niveles durante todo el año.

1 comentarios:

Alfonso de la Fuente Ruiz dijo...

Auqneu coincido en la mayor parte, me parece un tanto falaz el que la reducción de jornada sea mejor que el despido. Si una constructora emplea 1000 trabajadores y pierde la cuarta parte de su actividad, puede: o bien echar a 250 a la calle, o bien reducir la jornada un 25% (8 horas diarias menos 2 horas = 6 horas) a la totalidad de los trabajadores. Si se reduce la jornada, resulta que la crisis, que antes sólo afectaba (fuertemente) a 250 personas, pasa a afectar (moderadamente) a 1000, lo que es una clara desventaja de este sistema.

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